Guatemala, 29 de diciembre de 2025.- El presidente Bernardo Arévalo llamó hoy a los guatemaltecos a fortalecer los procesos de paz y de la democracia, con el fin de avanzar en el desafío del bienestar de la población y el desarrollo del país.
En un mensaje desde el Palacio Nacional, instó a asumir “con valentía la responsabilidad de conducir a nuestro país, en paz, hacia el bienestar” que todos los guatemaltecos anhelan y que, sin distinción, se merecen.
Debemos enfrentar los retos del futuro de Guatemala “con la plena certeza de que ese futuro está en nuestras manos, así como lo estuvo el 29 de diciembre de 1996 cuando decidimos vivir en paz”, enfatizó.
El presidente Arévalo destacó que la conmemoración “es importante para reconocer que la sociedad guatemalteca tiene una inmensa capacidad de resiliencia a pesar de los sufrimientos y las injusticias”.
En ceremonia solemne en el patio principal del Palacio Nacional de la Cultura, encabezó la conmemoración del 29 aniversario de la firma del Acuerdo de Paz, “Firme y Duradera”, avalado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y cuyo proceso fue acompañado por países amigos.
Con la firma del convenio entre el gobierno y los grupos armados, “el pueblo de Guatemala puso fin a uno de los capítulos más dolorosos de su historia y decidió avanzar en el difícil pero necesario camino de la paz y la democracia”, aseveró.
Esta es una fecha apropiada para comprometernos a no olvidar el conflicto que enfrentó a los guatemaltecos. “Debemos aprender de nuestro pasado y aspirar a un país más justo”, recalcó en un mensaje a la nación desde el Palacio Nacional de la Cultura.
El acto oficial se llevó a cabo en el ahora nombrado Patio de la Paz, lugar en el que hace 29 años se suscribió el histórico acuerdo entre el Gobierno y la denominada Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).
La firma del convenio propiciado por la ONU y la comunidad internacional culminó la etapa del conflicto armado interno guatemalteco que se prolongó por casi cuatro décadas (1960-1996).
En el acto al que acudieron funcionarios, dirigentes políticos, representantes de los principales sectores sociales y líderes que protagonizaron el proceso que llevó a la firma de los acuerdos de paz, el presidente Arévalo hizo un emotivo discurso.
Consideró que “una ceremonia como esta es propicia para reflexionar sobre lo que significó la guerra en nuestro país”, una disputa entre guatemaltecos que “desató terribles olas de violencia cruel e injustificada”.
Se padeció entonces “una guerra que destruyó tantas vidas y dejó cicatrices tan profundas en miles de familias y comunidades de todo el territorio nacional”. El conflicto “inundó de dolor y de miedo a la sociedad guatemalteca”.
El presidente Arévalo destacó que, pese a los obstáculos, la población ha “sabido aprovechar las oportunidades para transformar y mejorar nuestra vida colectiva”.
Falta mucho por hacer, “pero aún en los momentos más oscuros hemos podido encontrar la luz que ilumina con optimismo nuestro futuro”.
Resaltó en este sentido “la convicción con que el pueblo de Guatemala ha defendido sus instituciones democráticas ante cualquier amenaza que intente hundirnos de nuevo en la intolerancia, la violencia y la exclusión”.
Guatemala “se sostiene en el proceso de afirmación y profundización democrática iniciado en 1985 y que encuentra en la firma de los acuerdos de paz un hito histórico fundamental”.
Reconocimiento a Fundación de Antropología Forense
En el acto de conmemoración se hizo un reconocimiento a la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG), cuyo trabajo contribuyó a que la sociedad pudiera “lidiar con un trauma” de la magnitud de una guerra interna.
“El trabajo de muchas personas y colectivos como la Fundación de Antropología Forense de Guatemala es fundamental para que, como sociedad y como familias, podamos volver a ver ese pasado doloroso con pruebas concretas e irrefutables que nos acerquen a la verdad y a la justicia”, indicó el presidente Arévalo.
Dijo que, desde la firma del Acuerdo de Paz Firme y Duradera entre el Gobierno y la URNG, numerosas personas e instituciones “han venido a este mismo patio para depositar una Rosa Blanca en estas manos que se alzan al cielo”.
En el patio principal del Palacio Nacional se erige el Monumento a la Paz, que conmemora el fin de la guerra interna en 1996, ante el cual se celebra la ceremonia cívica del Cambio de la Rosa de la Paz.
Este “poderoso gesto ritual”, que en esta oportunidad correspondió a la FAFG, “nos invita a sanar, a hacer memoria, a no repetir los errores del pasado y a reconocer que somos capaces de cambiar las cosas”.
Tras destacar la relevancia del diálogo entre los guatemaltecos, recalcó que la firma del acuerdo de paz representa un “hito histórico fundamental”.
Parecía lejano “el hecho de convivir en paz, de gobernarnos, no por medio de la violencia, sino por la discusión de ideas y propuestas, de acceder al gobierno a través de elecciones libres y no por medio de las armas”.
Subrayó que “sin embargo, y a pesar de todo, hoy estamos aquí defendiendo una democracia que puede y debe perfeccionarse, construyendo la paz todos los días para que nadie pueda conducirnos de nuevo al silencio, al terror y a la violencia de Estado”.
“Esta es una fecha adecuada para comprometernos una vez más con la memoria, para comprometernos a no olvidar, a no dejar que los demás se olviden y, sobre todo, a no repetir nunca más el silencio, nunca más la represión, nunca más el terror como medio para hacer política en Guatemala”.
El presidente Arévalo recalcó también que los guatemaltecos se encuentran “a las puertas de un año crucial”, 2026, “en el que se definirá el futuro de algunas de las instituciones clave para nuestra democracia”.