Guatemala, 25 de junio de 2026.- El presidente Bernardo Arévalo valoró hoy el protagonismo histórico del maestro en los procesos democráticos y sociales de Guatemala y los instó a encabezar el rescate de la educación, que no puede ser bandera de un partido político ni de un gobierno.
En la conmemoración del Día del Maestro, el mandatario entregó la Orden Francisco Marroquín, el máximo homenaje a los docentes concedido por el gobierno de Guatemala.
“Cada 25 de junio las y los guatemaltecos reconocemos y celebramos la vocación y la entrega de nuestros maestros, de los profesionales que ponen los cimientos del país que somos y al que aspiramos ser”, dijo el mandatario.
En la solemne ceremonia que se llevó a cabo en el Salón Banderas del Palacio Nacional, en la que también participó la titular del Ministerio de Educación, Anabella Giracca, siete docentes de reconocida trayectoria en la labor de la enseñanza recibieron el galardón.
Arévalo, en su mensaje ante las autoridades de Educación, los premiados y sus familiares e invitados especiales, afirmó que el rescate de la educación guatemalteca “tiene que ser causa común” y “no puede ser bandera de un partido ni de un gobierno”.
“Necesitamos a las familias, a los docentes, a las comunidades, al sector privado, a la sociedad civil, a la cooperación internacional, al Estado, a los liderazgos ancestrales, todos remando en la misma dirección”, recalcó.
Expuso que “la educación debe ser ese punto de encuentro de esa Guatemala que queremos”.
“Podemos pensar distinto en muchas cosas y está bien que así sea”, sin embargo, “no deberíamos nunca dividirnos cuando se trata del presente de nuestros niños, niñas, adolescentes y jóvenes y de su capacidad de construir para nuestra sociedad mejores futuros”, puntualizó.
Evocó la figura histórica “de una maestra llamada María Chinchilla”, prócer del magisterio nacional, quien hace varias décadas “fue asesinada por un gobierno que entendía la educación como una amenaza”.
“Desde entonces, el Día del Maestro es un recordatorio de que enseñar en Guatemala ha sido muchas veces un acto de valentía”.
Por eso “cada vez que el Estado honra a sus maestros y maestras en este día, está honrando también la memoria de María Chinchilla y reafirmando que la educación seguirá estando del lado de la democracia y nunca del lado de quienes le temen”.
Se refirió también a la labor de educador de su padre, Juan José Arévalo Bermejo, estadista y presidente de Guatemala de 1945 a 1951, quien fue “parte de esta Orden” y que “llevaba con mucho orgullo” porque “la docencia fue su vocación original” y lo acompañó durante toda la vida.
“La docencia es una tarea silenciosa, pero de una importancia colectiva inconmensurable”
El galardón, con el nombre del obispo español Francisco Marroquín (1478-1563), fundamental en el impulso inicial de la educación en Guatemala, fue concedido a los maestros Augusto Leonel Sandoval Carpio, del departamento de Chiquimula, y Boris Vinicio Martínez Tobal, de Izabal.
Así como a Carmen Alicia Hernández Guillermo, de Baja Verapaz, Elmer Oswaldo Xitumul Tista, de Baja Verapaz, Emilia Josefa Juan Lorenzo, de Huehuetenango, José Celestino Guarcax González, de Sololá, y Victoria Monzón Monroy, del departamento de Guatemala
Al dirigirse a los homenajeados con la Orden Nacional Francisco Marroquín, y en general a los maestros y maestras del país, el presidente Arévalo les agradeció por construir en las vidas de sus estudiantes la Guatemala que merecemos.
“La escuela es para la inmensa mayoría de los guatemaltecos, el primer lugar donde se aprende a convivir, a respetar a las personas, similares y distintas de nosotros, a pensar con criterio propio y sobre todo, a sentir amor por la comunidad y por Guatemala”.
Afirmó que “antes de que una democracia tenga ciudadanos, una escuela tuvo maestras y maestros que enseñaron a pensar, a convivir y a participar. La docencia es, en ese sentido, una tarea silenciosa, pero de una importancia colectiva inconmensurable”.
“Nuestro gobierno ha hecho lo necesario para que la Orden Francisco Marroquín vuelva a ser lo que siempre ha debido ser: un símbolo limpio, respetado, basado, única y exclusivamente en el mérito acumulado en el ejercicio de esta hermosa y noble vocación” de maestro.
Por esa razón es que la “Orden Francisco Marroquín debe estar siempre por encima de cualquier interés político, personal o gremial”, enfatizó el presidente Arévalo en la tradicional ceremonia por el Día del Maestro en Guatemala.
“Gracias por su servicio. Gracias por su ejemplo. Gracias por la entrega cívica, ciudadana y de amor que ustedes hacen cada día en las aulas en donde trabajan con los niños, las niñas, jóvenes, hombres y mujeres”, dijo en su mensaje a los maestros.